Informe no. 9.5
“Hay muy pocos monstruos que garanticen los miedos que les tenemos.”
André Gide.
Vivimos
en una época de terror. Un miedo muy
intenso a lo diverso y heterogéneo. El terrorismo
como palabra inventada y acuñada para esparcir emociones, esas connotaciones de
angustia, aprensión y desconfianza al otro, al que no se parece a uno, ser imaginario nada parecido a una
realidad, una única realidad: la perspectiva occidental del cosmos.
-¡Ay
monstruos! –nos gritan. Nosotros, la
fealdad del mundo tendemos a crear una sucesión de actos de violencia ejecutados
para infundir terror debido a nuestro
problema de estética racional. Fingen y declaran que les tenemos envidia por
ser perfectos; bellos. El error, es que no hay forma de asegurar que nosotros, los “condenados” por su Dios,
por su naturaleza, por su razón y visión les deseamos sufrimiento.
Por
medio del presente escrito, lamentamos informarles que llevan más de dos
milenios engañados y sumergidos en sus propios temores mentales. Nosotros los terroristas, las aberraciones,
los desperfectos de la tierra que
deben ser exterminadas por ser monstruosidades, les aclaramos que solo queremos
vivir al igual que ustedes en la Tierra sin esparcir las “rarezas” de nuestra
formar de explicar el entorno que compartimos. Nosotros y ustedes somos
parte de un mismo espacio-tiempo, por ello, esperamos que utilizando su razón y hablando con su Dios nos
comprendan.
Atte.
Las
voces sin nombre.
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