domingo, 9 de marzo de 2014


Informe no. 8.5

Sócrates y los demás... 

Más allá de la ficción.


No se necesita ser invidente para no ver. Sorprende como el ser humano se aferra a mantener los ojos cerrados; engrapados. Dicha sorpresa también se ubica en los círculos académicos, élites “portadoras del conocimiento”. El conocimiento como resultado de la validez de estos mismos “ilustrados”, aquellos que dicen lo que sí existe o no; los ciegos por antonomasia y apologistas de la predominancia de ciertos ejes epistemológicos, jerárquicos y reproducibles de acuerdo a lo que creen correctamente estructurado.

Una investigación demeritada, sin aportación al conocimiento para que ellos mismos sigan poseyendo el control de la “intelectualidad”. Antes, los conquistadores,  monarcas y clérigos eran los “portavoces” de un Dios en la tierra; ahora ciertos “intelectualoides” son los creadores únicos de ideas, dioses terrenales, pues, han asesinado a su “creador” con el orden y la razón que permite progresar.

La razón de Sócrates y los demás… sucesores de las ideas eurocentradas (refiriéndonos a eurocentrismo como un eje central histórico y epistemológico) ha coadyuvado al epistemicidio de saberes de los pueblos del mundo. Por ello, es alarmante vislumbrar que en la academia, este grupo de pseudo-dioses establezcan “ordenadamente” líneas temáticas de pensamiento y lo hagan porque ellos tienen el “conocimiento” y la “razón” que Sócrates les compartió.

Ser cómplices del homicidio y encubrimiento de saberes alternativos es conformar el gran círculo de vicios que nos mantiene en la ceguera, una ceguera irónicamente autoimpuesta.

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