viernes, 23 de mayo de 2014


Informe no. 23

Demencia colectiva 


Hoy, la ciudad que caminamos, vivimos y miramos a diario es resultado de un largo y complejo proceso histórico, un pasado que solemos ignorar o simplemente olvidar. Si bien los tiempos cambian y con ello las necesidades humanas, actualmente se recuerda muy poco de los orígenes de nuestra ciudad, de lo que en un inicio dio vida a una calle, una colonia o una casa. Queda muy poca memoria de un pasado que ha sido, para bien o mal severamente modificado, por no decir devastado.

Y es que no es coincidencia que nuestra ciudad sea de determinada forma, sus principales avenidas, edificaciones... tienen una razón de ser. 
Los vestigios que han logrado sobrevivir a la transformación de los centros urbanos guardan un importante valor histórico. Desgraciadamente existe una falta de sensibilidad, de entendimiento por  preservar el patrimonio histórico, por la naturaleza. Mientras tanto, seguimos perdiendo nuestra identidad, nuestro pasado en esa carrera hacia la modernidad.

domingo, 18 de mayo de 2014

Informe no. 22

En busca de grietas


Mire con atención cada grieta que se dibujaba en los muros de aquella imponente construcción de mármol, parecían daños irreversibles cuando de repente una voz se acercó y me dijo- sólo tomó 19 meses y mucha voluntad levantar esto- era Iván el jefe de mantenimiento de aquel lugar. Sorprendida recorrí sus coloridas salas y pasillos, refugio de un montón de piezas desde pequeñas y frágiles hasta colosales... cada una testigo de cientos de años de historia. Sobre ellas intente enfocar mi atención como la mayoría de los visitantes, sin embargo esto fue en vano. Continúe mi recorrido hasta la terraza de la planta alta, donde el temblor pasado había dejado graves secuelas en el piso y las paredes y por sí esto fuera poco, las instalaciones eléctricas también se averiaron.

Tras caminar y mirar detenidamente el museo, recordé el poco tiempo que le había tomado al arquitecto Pedro Ramírez construirlo hace casi ya 50 años, y es que sin duda el paso del tiempo y el descuido o la falta de previsión sobre algunos detalles se han manifestado hoy en severos problemas para este hermoso lugar. A simple vista, no pareciera que el museo que resguarda el más grande acervo del patrimonio nacional presenta hoy una problemática de este tipo, que requiere no sólo de una buena cantidad de recursos, sino también de voluntad política. 




viernes, 16 de mayo de 2014

Informe  no. 21

El oficio de las letras 


El pasado viernes conocí a Don Javier, mejor conocido en sus rumbos como "el Diablo", un personaje con sed de palabra. Amablemente me invitó a tomar asiento en un banco, a lado de un pequeño escritorio donde atiende todos los días a sus clientes. Inició platicándome que desde hace más de 50 años, vivía en aquel lugar que en sus mejores tiempos fue uno de los sitios de encuentro más bellos e importantes no sólo de la ciudad sino también de América Latina; me refiero al barrio de Santo Domingo, donde ha pasado su vida dedicado "al oficio de las letras". Sin premura, me platicó sobre la historia de aquella plaza, que en su momento fue punto de encuentro para la compra- venta de esclavos, telas, especies... y demás objetos que llegaban del otro lado del mundo y pasaban por la Aduana; fue también escenario de actos de tortura por el Palacio de la Santa Inquisición. Siglos más tarde llegaron los evangelistas quienes se dedicaron a escribir cartas de amor y fueron mejor conocidos como "escribanos", en su honor se llamó Portal de los Evangelistas  y fue hasta finales del siglo XIX y principios del XX que llegaron las primeras máquinas de pedal para escribir de Estados Unidos, que hoy es posible mirar funcionando en algún negocio de este plaza.

Con una sonrisa en el rostro, recordó cómo fue que llegó con su familia a vivir, y desde entonces cómo ha cambiado aquel rincón del corazón de la Ciudad de México. Me dijo que hacia los años 60 fueron los años de mayor bonanza para quienes ejercían el oficio, sin embargo hoy es más visitado por turistas interesados en conocer las imprentas que gente en busca de algún encargo. El Diablo asegura que hoy su trabajo es más un oficio de museo. 

domingo, 11 de mayo de 2014


Informe no. 20


Un sinuoso camino al reconocimiento


A la fecha, a pesar de los esfuerzos y logros alcanzados en el ámbito internacional, el referente lingüístico obligado para muchos, me refiero a la Real Academia Española no contempla en su diccionario la palabra etnocidio, donde brilla por su ausencia a diferencia de aquel reconocido oficialmente tras el exterminio judío, el de genocidio. Y es que lo anterior nos obliga a reflexionar sobre como el acontecer de ciertos sucesos sugiere la formulación de nuevos términos, y es el "contexto" el que permite o niega su uso; es decir,  no todos corren con la misma suerte, mientras algunos son aceptados y codificados, otros se prefieren ignorar y dejar en el olvido, siendo así una forma de invisibilizar lo que intenta describir o explicar. 

El proceso del reconocimiento del término etnocidio ha sido largo y accidentado, por lo menos en Occidente. Es posible ubicar sus antecedentes con la conquista de los indios en manos de europeos cuando esto motivó a personajes como al padre dominico Fray Bartolomé de las Casas a denunciar diversas formas de violencia perpetuadas por los colonizadores. A mediados del siglo pasado, el jurista Raphael Lemkin abogó por la inclusión a la Convención del Genocidio de lo que llamó "genocidio cultural" siendo rechazado tajantemente. 
Más tarde, hacia la década de 1970 etnólogos franceses como Georges Condominas y Robert Jaulin formularon finalmente el término de etnocidio, a partir del cual se ha propuesto múltiples definiciones, sin embargo su carácter ambiguo y complejo se manifiesta actualmente en un vacío legal. A principios de la siguiente década se redactó una declaración mejor conocida como la Declaración de San José sobre etnodesarrollo y etnocidio en América Latina en donde es posible dar cuenta de ello. Desde entonces, estos esfuerzos encaminados a su reconocimiento jurídico se han visto reflejados en otros instrumentos internacionales, además de haberse trasladado a nivel local, como es el caso de Ecuador, país donde tras algunos cambios en su definición recién fue aceptado y reconocido como delito. 




viernes, 9 de mayo de 2014

Informe no. 19

Etnocidio: el miedo y la negación del otro


La primera vez que escuche el término fue en mi clase de Antropología Social, hace más o menos un año. Desde entonces comencé a indagar un poco más de su paradero. Me di cuenta que la información sobre él no es tan abundante como lo imagine, sin embargo lo que encontré  e intenté entender de el me atrapó. Algo temerosa decidí empezar a escribir un poco... de su origen, su evolución, su carácter ambiguo y complejo para muchos incomprensible, su poca o nula presencia frente a otros términos hermanos como el de genocidio, su rechazo en leyes, sus múltiples significaciones, en fin todo aquello que pude conocer de el al primer contacto.

Aún no creo poder definirlo, pienso que al hacerlo lo reduciría, lo forzaría a encuadrar en un par de palabras y perdería gran parte de su esencia. Sin embargo, puedo identificar algunas de sus características que me ayudan a entenderlo mejor, más no del todo. Para los antropólogos y sociólogos es muy familiar, sin embargo desde las Relaciones Internacionales suele verse como ajeno, hasta llegar a incomodar a las mentes más rígidas, que por desgracia no se permiten ver más allá de un muy limitado mundo de ideas.

El debate entorno a este es abierto para aquel decidido a aportar, a cuestionar y a repensar su entorno. No basta con leer y escribir, su naturaleza exige salir de aula para comprenderlo un poco mejor. Invisibilizarlo ha sido lo más conveniente para muchos, mientras ha condenado a otros a su pronta y silenciosa extinción. 

domingo, 4 de mayo de 2014

Informe no. 18


Cuando lo invisible afecta lo visible


Una vez más, me pregunté - ¿cuánto impacta lo interno a lo externo? o viceversa, ¿cómo aquello que no vemos se refleja en lo que si logramos percibir? Pero ¿es por ello menos importante si al final encuentra la manera de expresarse? Puede sin duda mantenerse reprimido e invisibilizado por un tiempo, sin embargo creo que esto sólo acrecentará más aquello que ha permanecido oculto y tendrá en cuanto le sea posible alcances mayores. El que no veamos algo, no niega su existencia, pero por desgracia le resta valor o al menos eso creemos.

Su presencia suele ser para muchos incompresible o desconcertante, para algunos incómoda, para otros tortuosa y en ocasiones frustante. 
Lo anterior puede aplicarse a muy diversos hechos, desde como una sonrisa puede expresar alegría u ocultar melancolía, las raíces de un árbol deformar hasta levantar el pavimento, la basura de la alcantarilla provocar inundaciones, el paso del tiempo en unas manos rugosas... Al final, tarde o temprano todo se rebela.

viernes, 2 de mayo de 2014


Informe no. 12.5

De Jugetes y Sonrisas incoloras


"Es honra de los hombres proteger lo que crece,

cuidar que no haya infancia dispersa por las calles,

evitar que naufrague su corazón de barco,

su increíble aventura de pan y chocolate..."


Mercedes Sosa



Me an dicho que formo parte de un numero que copie y escribo pero no entiendo ni se cuanto seran esos 150 millones de niños y niñas en el mundo que dicen no tenemos papá ni mamá, una familia que viva en un casa caliente con pan. Yo no se si tener poca ropa o comida importa, la cosa es que la Calle 18 es mi barrio. Aquí conoci todo lo que cualquier niño de mi edad quiere acer, desde jugar y trabajar y aunque ago más lo segundo que lo primero siempre puedo jugar fut casi como Neymar y estar en las maquinitas de Don Tovar.

Soy uerfano desde siempre, no solo de una mami y papi, sino de algo que aquellos que me golpean cuando no aguanto y duermo en un portal me acen decirles autoridad. Algo que no comprendo porque  el Volovan quién antes era igual que yo pero aora que es adulto a sus 17 añotes, tiene a su familia y a dejado de ser el sin parientes para aora ser el padre, no como el de la iglesia que a veces nos da de comer por lavar su casa sino uno de verdad con esposa y ijos y toda la cosa; me dice que esos que nos an dado bola de golpazos deberian de cuidarnos como el ace con su chiquitiña, dice según que esa autoridad es la que siempre nos debió aber cuidado por ser la encargada de la paz y no del bam.


Yo no entiendo porque algunos de nosotros vivimos en alberges que a veces son peores que la Calle 18. Aquí nadie se bende al mejor apostador, aunque no le entramos a la papa duro tampoco somos rateros como nos dicen, ni mugrosos, por ejemplo, yo me baño cada vez que puedo. Nosotros no alimentamos a las bandas que nos maltratan, ellas son las que se acen de nosotros y de nuestros órganos, asta una vez intentaron desmallarme con el apestoso formol para quitarme mis ojitos y venderlos. Y es que ellos nunca paran porque cuando nos quitan partes del cuerpo y nos secuestran, nos acen trabajarles convirtiendonos en limosneros, dando mas lastima de la que algunos se an propuesto en imponernos.


No se si en todos lados vivan como los de mi barrio y tampoco se si todos tienen sonrisas y jugetes como los mios, solo espero que sigan siendo niños y niñas.


Atte.

La orfandad, la infancia interrumpida, la pobreza y la invisibilidad, que como las faltas de ortografía de mi ojita, no deberian existir querida autoridad.

Pd.


¿Seria mucho pedir que cuando crezca como el Volovan, aparte de tener familia tambien pueda ser como Neymar?