Informe no. 15
Garbanzos en la cocina
Se niegan al orden, inquietas y solitarias van y vienen las ideas. Se asoman en los sueños, se entrelazan con memorias, se abrazan de deseos. Unas agonizan y mueren por olvido o confusión, las más necias se resisten a ser incomprendidas, mientras otras nacen, vigorosas y auténticas. Se cocen, se evaporan, maduran... Su ruido ataranta pero el silencio asfixia.
Dudo que el remedio a este síntoma se encuentre en un para de hojas, de libros, de voces... quizás habría que comenzar desatando nudos, de vez en cuando escapar de la costumbre o lo sensato, ir en contra de lo hasta ahora aprendido para tener un poco más de claridad en el pensamiento. Frente a las reglas, al caos y a la incertidumbre, no queda más que confiar en lo que somos, no en lo que nos han hecho creer. Intentemos (aunque sea en sueños) dejarnos despeinar por lo incierto, sacudir la locura, desempañar el miedo y cocinar nuestros garbanzos con poco aceite y mucha cebolla.
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