Informe no. 19
Etnocidio: el miedo y la negación del otro
La primera vez que escuche el término fue en mi clase de Antropología Social, hace más o menos un año. Desde entonces comencé a indagar un poco más de su paradero. Me di cuenta que la información sobre él no es tan abundante como lo imagine, sin embargo lo que encontré e intenté entender de el me atrapó. Algo temerosa decidí empezar a escribir un poco... de su origen, su evolución, su carácter ambiguo y complejo para muchos incomprensible, su poca o nula presencia frente a otros términos hermanos como el de genocidio, su rechazo en leyes, sus múltiples significaciones, en fin todo aquello que pude conocer de el al primer contacto.
Aún no creo poder definirlo, pienso que al hacerlo lo reduciría, lo forzaría a encuadrar en un par de palabras y perdería gran parte de su esencia. Sin embargo, puedo identificar algunas de sus características que me ayudan a entenderlo mejor, más no del todo. Para los antropólogos y sociólogos es muy familiar, sin embargo desde las Relaciones Internacionales suele verse como ajeno, hasta llegar a incomodar a las mentes más rígidas, que por desgracia no se permiten ver más allá de un muy limitado mundo de ideas.
El debate entorno a este es abierto para aquel decidido a aportar, a cuestionar y a repensar su entorno. No basta con leer y escribir, su naturaleza exige salir de aula para comprenderlo un poco mejor. Invisibilizarlo ha sido lo más conveniente para muchos, mientras ha condenado a otros a su pronta y silenciosa extinción.
El debate entorno a este es abierto para aquel decidido a aportar, a cuestionar y a repensar su entorno. No basta con leer y escribir, su naturaleza exige salir de aula para comprenderlo un poco mejor. Invisibilizarlo ha sido lo más conveniente para muchos, mientras ha condenado a otros a su pronta y silenciosa extinción.
No hay comentarios:
Publicar un comentario