domingo, 23 de marzo de 2014

A los viajeros


Informe no. 10


"Un barco está a salvo atado en el muelle. Pero no fue para eso por lo que fue construido" me dijo una voz sutilmente.

¡Cuánto de razón hay en estas palabras! - pensaba, cuando un suspiro me invadió. Definitivamente por infinidad de razones o pretextos podemos permanecer anclados a un muelle, cómodos y seguros pero inmóviles, quietos... lo que la marea traiga será bueno ¡Cuánto conformismo! 

Que tremendo error, pensé. Tanto por hacer, por caminar, por descubrir... como para condenarse a ello. "La vida es movimiento" me dijo una voz, "no hay nada que temer" cuando de pronto desperté de un largo sueño ¿dónde estaba? -  me pregunté, todo parecía en calma... la luna iluminaba las olas. El faro del muelle se había perdido en la densa noche. 


2 comentarios:

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  2. ... y entonces me viene a la mente.. un viejo poema, casi olvidado, que en las lejanas tierras tierras del norte, los marinos cantaban...
    Era algo así...
    ¿Quién verá al blanco navío
    dejar la última costa,
    los pálidos fantasmas
    en su frío seno
    como gaviotas que gimen?

    ¿Quién prestará atención a un blanco navío,
    difuso cual mariposa,
    en el mar ondulante
    sobre alas como estrellas,
    el mar encrespado,
    la espuma flotante,
    las alas brillantes,
    la luz marchitada?

    ¿Quién escuchará el rugir del viento
    como hojas en un bosque;
    las blancas rocas que gruñen
    bajo el fulgor de la luna,
    bajo la luna que mengua,
    bajo la luz moribunda
    de la luna que cae;
    la tormenta que murmura,
    el abismo en conmoción?

    ¿Quién verá congregarse las nubes,
    los cielos doblegarse
    sobre desmoronadas colinas,
    en un mar agitado,
    un abismo que se abre,
    la vieja oscuridad,
    más allá de las estrellas
    que caen sobre torres caídas?

    ¿Quién prestará atención a un quebrantado navío
    sobre las rocas negras
    bajo cielos rotos,
    un sol empañado que oscila
    sobre huesos relucientes
    en la última mañana?

    ...¿Quién verá la tarde postrera?

    ...los barcos no hacen a sus capitanes... son la valentía y el arrojo...las tripulaciones y las aventuras... los horizontes y los sueños...las decisiones que los llevan a ellos...

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